Foto: Vigilia frente a la catedral de Murcia. Carlos Egio
Bitácora personal sobre medio ambiente, periodismo, política, literatura y otros temas muy humanos
Foto: Vigilia frente a la catedral de Murcia. Carlos Egio

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| Monteagudo, público |
Qué mejor manera de empezar el año que visitar con un par de buenos amigos un lugar tan peculiar de la ciudad de Murcia, y desconocido, como es el Castillo de Monteagudo. Levantado en un pico desde el que se domina toda la huerta, su estado de conservación por desgracia deja bastante que desear. Ni siquiera una década de bonanza económica ha servido para que el Ayuntamiento ponga en valor una de las joyas del patrimonio regional.
Pinchando en la imagen se puede visitar una galería con las fotos de esta mañana.
Los documentales de la BBC son de sobra conocidos tanto por su calidad técnica como por lo ameno de sus contenidos. La serie Planeta Tierra, de la que enlazo uno de sus capítulos a continuación, no sólo no es una excepción sino que cumple con creces con estas expectativas.
Se trata de una serie de once capítulos, rodada durante cuatro años, en la que la cadena pública británica invirtió 26 millones de euros para llevar al espectador desde los fondos oceánicos hasta las cumbres más inexpugnables, pasando por las cuevas más recónditas o los desiertos más inhóspitos.
Planos aéreos de miles de animales en sus migraciones anuales, escenas insólitas, como un oso polar cazando leones marinos, e incluso la primera grabación de un leopardo de las nieves en libertad forman parte de una elenco de imágenes espectaculares rodadas en alta definición que hacen que el día a día de nuestro planeta nos parezca digno de la imaginación de un buen escritor de ciencia ficción.
He escogido el siguiente capítulo, aunque no es el más llamativo, porque en él expertos en el estudio del medio ambiente de reconocido prestigio –como el padre de la Teoría de Gaia, James Lovelock, al que tuve la suerte de entrevistar hace dos años- analizan, guiados por los autores del documental, la importancia para la humanidad de las tierras que aún permanecen sin explotar. Es decir, los servicios que ofrecen y que en la mayoría de los casos no son tenidos en cuenta pero cuya importancia podemos percibir al valorarlos económicamente. Es el caso de la polinización que llevan a cabo las abejas o el papel que tienen en la regulación del clima los bosques boreales, por citar solo un par de ejemplos.
Es de agradecer que el diario Público haya entregado durante los últimos domingos un capítulo por dos euros -que incluyen el periódico-. La promoción termina la próxima semana.
Enlazo aquí un documental de la UNED sobre el papel de las multinacionales en la política política mundial y sus impactos sobre el medio ambiente y las desigualdades sociales. Al margen de si la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es la solución, como de hecho es la tesis del vídeo, o solo una limpieza de cara de un sistema económico que no funciona, como tiendo a opinar, es interesante por la información que aporta sobre la forma de actuar de algunas grandes empresas y el apoyo que sus gobiernos de origen les conceden.
Aquí van unos cuantos datos relacionados:
- Las facturación de las cuatro empresas más grandes del mundo es mayor que el Producto Interior Bruto de toda África.
- De las 100 economías más fuertes del mundo, 51 son multinacionales.
- Las multinacionales evaden impuestos en países del Sur por un total de 160.000 millones de dólares por año.
- Las 500 mayores suman el 25% de la producción y generan el 52% del PIB mundial.
- La facturación global de Shell equivalía en 2007 al PIB de Venezuela.
- En América Latina desapareció el cólera en 1895; volvió a aparecer después de privatizarse el agua.
Fuente: Revista de Greenpeace España

Jueves, 10 diciembre
00 horas
Sierra Espuña, naturaleza humana
Carlos Egio
Paradigma de la intervención humana en el entorno, Sierra Espuña depara sorpresas como una gran diversidad de paisajes que van desde las altas cumbres y los bosques, al desierto.
Al adentrarse en el Valle de Leiva, en pleno corazón de Sierra Espuña, lo primero que llama la atención del visitante son las impresionantes paredes calcáreas que lo limitan por el norte. Con casi 200 metros de altitud –y más de 1.200 metros sobre el nivel del mar-, las paredes de Leiva se levantan verticales destacando sobre una tupida masa de pinos. Frente a ellas, también gris, el Morrón de Alhama con sus 1.444 metros, termina de encajonar el valle.
Enclavada en el centro geográfico de la Región de Murcia, Sierra Espuña es un macizo montañoso con importantes desniveles y una gran variedad de paisajes. Entre las cumbres calizas casi desprovistas de vegetación por las duras condiciones climáticas, muchas veces cubiertas de nieve en invierno, y el paisaje casi lunar –por lo desértico- que forman las cárcavas de los Barrancos de Gebas, se pueden encontrar prados o húmedos barrancos.
Pero quizá lo que diferencie a Sierra Espuña de otros enclaves naturales sea que sus bosques, formados principalmente por pino carrasco, pero también por pino negral y laricio en las zonas altas, no existían hace poco más de un siglo. El intenso aprovechamiento con fines agrícolas, ganaderos y para la construcción de barcos, hizo que la vegetación original de la zona casi hubiera desaparecido a mediados del siglo XIX. Fue una riada en 1879 la que, tras dejar 761 fallecidos en Murcia y Lorca, advirtió de las graves consecuencias que podía acarrear esta deforestación.
Según explica Evaristo Barranco, agente medioambiental del Parque Natural, en 1888 se creó una comisión que llevaría a cabo una repoblación pionera en su tiempo y ejemplo, aún hoy día, de restauración hidrológico forestal. Tras estudiar los suelos, el clima y la vegetación original, Ricardo Codorniú –conocido por sus contemporáneos como “el apóstol del árbol”- utilizó, según sus necesidades ecológicas, especies nobles como los olmos, los madroños, las encinas o los quejigos. La plantación “a hoyo” y “sin mecanizar” hizo el resto. El resultado fue tan positivo que en los años veinte el ingeniero ya podía pasear bajo su propia pinada.
Para Barranco, ser forestal en un lugar como Sierra Espuña “es más interesante que serlo en Escocia”. Si la Península Ibérica alberga una gran parte de la biodiversidad vegetal europea, la mayoría de estas especies, a pesar de lo que pudiera parecer a simple vista, habitan en el Levante y de estas alrededor de mil lo hacen en este Parque Natural de más de 17.000 hectáreas.
En relación con la fauna, indiscutiblemente destacan las rapaces, que han motivado la declaración del parque como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). Águilas reales, águilas calzadas, azores, halcones peregrinos, ratoneros y búhos reales, entre otras especies, se disputan el cielo de Sierra Espuña.
Sin embargo, puede que la especie más emblemática del parque sea otro inquilino, este traído por la mano del hombre. El arruí o muflón del atlas, animal que presenta el aspecto de una cabra robusta, fue introducido en esta sierra a principios de los años 70 procedente del Norte de África con fines cinegéticos. Fácil de observar en los paseos por las partes altas de la sierra, la relación de los conservadores con esta especie podría considerarse como de amor-odio. Por un lado, se trata de un símbolo a mantener, mientras que por otro genera un gran número de quebraderos de cabeza por su incidencia sobre las especies vegetales protegidas y es “necesaria la caza selectiva para mantener la pirámide poblacional”, comenta Evaristo Barranco. De hecho, en más de un lugar se pueden encontrar grupos de plantas rodeados de vallas con el fin de protegerlas de este voraz herbívoro.
Un paisaje modelado por el Hombre
La huella de la actividad humana en Sierra Espuña es más que evidente. De hecho, no podría entenderse el paisaje actual sin la intervención del hombre. No sólo la masa forestal es producto de la repoblación, a lo largo de la historia la ganadería, la agricultura e incluso la minería han dejado vestigios interesantes, como el pequeño poblado minero de Prado Mayor o las escombreras de carbón y las casas de los obreros del Barranco de la Hoz.
Entre las estructuras más llamativas se encuentran los pozos de la nieve. Construidos entre los siglos XVI y XVII, estos pozos coronados por un tejado cónico se utilizaban para almacenar nieve prensada hasta convertirla en hielo que luego se distribuía en carros por Murcia, Cartagena y Lorca. De esta forma, los habitantes de la España más cálida podían conservar alimentos, medicinas, enfriar bebidas e incluso elaborar helados antes de la aparición de las fábricas de hielo en la segunda mitad del siglo XIX. Llegó a ser una actividad tan floreciente que no es casual que la Hacienda Real se interesara en ella y la gravara con un impuesto.
Una vez llegado el siglo XX la sierra adquirió nuevos valores. Para Mariano García, miembro del Club Montañero de Murcia y conocedor de la zona, Sierra Espuña “reúne todos los requisitos para los más exigentes amantes de la naturaleza”. Una amplia red de senderos señalizados permite la práctica del senderismo por muchos de sus rincones, mientras que los más “expertos” pueden llevar a cabo rutas en las que superar los 800 metros de desnivel. Por otro lado, las paredes del Valle de Leiva son conocidas entre los aficionados a la escalada como una importante escuela.
Uno de los recorridos más interesantes del parque es la llamada Ruta Jurásico, un itinerario geológico que transita en su mayor parte por terrenos de este periodo. En alguno sus tramos pueden incluso contemplarse fósiles marinos a simple vista, puesto que esta zona permaneció bajo el mar hasta hace diez millones de años.
Pero hoy día Sierra Espuña es una zona emergida, viva y habitada. Buena prueba de ello son las actividades tradicionales que aún se desarrollan en sus límites. Con el fin de mantenerlas y dinamizar la economía de sus moradores, la Consejería de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio de la Región de Murcia, explica Rodrigo Alfonso Borrega, director general de la Dirección General de Medio Natural, ha puesto en marcha un proyecto piloto en este parque “señero”. Así, los productores que mantengan unos patrones de calidad y demuestren su respeto con el entorno serán reconocidos con el sello “Natural Región de Murcia”, tras superar el examen de una empresa auditora independiente.
Cómo llegar…
Desde la autovía del Mediterráneo (A-7), que une Murcia con Valencia y Andalucía, una salida a la altura de Alhama de Murcia –a 30 kilómetros de la capital de la Región- indica claramente el acceso al Parque Natural. Una vez atravesada la localidad, siguiendo carteles que nos marcan el camino, un desvío a la izquierda debidamente señalizado nos lleva hasta el Centro de Visitantes Ricardo Codorniú.
El yacimiento puesto en peligro por una Murcia que sólo comprende la lógica del dinero...
...la otra Murcia...
cutillas y los autónomos MySpace Music Videos
Para que no triunfe la Murcia gris cemento:
os piensan en los ciudadanos cuando ejercen su cargo..? ¿...o les mueven intereses ocultos que benefician únicamente a empresas privadas con un oscuro reparto de los beneficios, cuando no a ellos mismos? Parece que cada vez es más evidente la necesidad de una urgente regeneración de la vida democrática, y son muchos los ciudadanos que empiezan a darse cuenta.